miércoles, 11 de septiembre de 2019

Impacto global de las especies invasoras sobre los anfibios

Los anfibios se encuentran entre los grupos de vertebrados más amenazados a nivel mundial. La pérdida o destrucción de sus hábitats, la presencia de tóxicos, el cambio climático, y la introducción de especies invasoras ha diezmado las poblaciones de muchas especies y ha llevado a algunas a la extinción. En un reciente estudio -encabezado por investigadores de la Universidad de Stellenbosch (Sudáfrica)- se ha revisado el impacto de las especies invasoras sobre aspectos relacionados con el desarrollo, comportamiento, morfología, densidad y diversidad de este grupo de animales. Las conclusiones parecen bastante claras, la diversidad-abundancia, el fitness y el comportamiento se ven claramente afectados por diferentes especies invasoras (incluyendo varios grupos taxonómicos). Por ejemplo, la presencia de especies invasoras de peces causa drásticos efectos en las poblaciones de anfibios, a través -entre otros impactos- de la depredación. Algunos invertebrados invasores -como el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii)- reducen el fitness de los anfibios y merman su actividad (mecanismo implicado en evitar la depredación). Por el contrario, algunas plantas invasoras -como el carrizo (Phragmites australis)- presentan efectos beneficiosos al proporcionar lugares de cría y refugio para algunas especies de anfibios. Nuevamente este estudio pone de manifiesto las complejas interacciones entre las especies invasoras y las nativas.

miércoles, 10 de julio de 2019

Los invertebrados acuáticos del sedimento pueden movilizar contaminantes hacia la columna de agua


Waterlouse (Asellus aquaticus).jpgUn reciente estudio en la revista Frontiers in Environmental Science ha mostrado unos resultados muy interesantes. En este trabajo los autores analizan la relación entre la bioturbación, es decir el movimiento del sedimento por parte de los animales acuáticos que viven en el bentos, y la sensibilidad a los contaminantes por parte de los invertebrados acuáticos. Los sedimentos actúan como un sumidero de contaminantes hidrofóbicos (se disuelven mal en el agua, pero bien en compuestos orgánicos). Sin embargo, el movimiento del sedimento puede hacer que esas partículas cargadas de contaminantes pasen a la columna de agua y estas a su vez puedan ser ingeridas por otros invertebrados como parte de su dieta (animales filtradores). Algunos invertebrados, como algunos anfípodos, que viven en el sedimento contribuyen a movilizar partículas hacia la columna de agua con su actividad (por ejemplo, al escavar galerías). Estos contaminantes afectan tanto a los propios organismos del sedimento como a los de la interfase béntico-pelágica (es decir sedimento y columna de agua). Los resultados muestran que organismos con una gran actividad de bioturbación presentan una mayor sensibilidad al níquel y el cobre (como el isópodo Asellus aquaticus), frente a otros con menor actividad de bioturbación y que presentaron menos sensibilidad, como los quironómidos. El resultado del trabajo muestra la compleja relación entre la toxicidad de los químicos y la autoecología de las especies que viven en el sedimento.

jueves, 4 de abril de 2019

¿Puede un depredador invasor cambiar la morfología de una especie nativa?

Curiosa pregunta la que me planteo en la entrada de hoy. Para responderla nada mejor que un artículo publicado en la revista Ecosistemas. En este artículo, los autores comprueban como las señales químicas que los depredadores acuáticos (kairomonas) afectan a la morfología de los renacuajos de los anfibios. En principio, las especies nativas han coevolucionado con las señales químicas emitidas por los depredadores nativos y las pueden detectar (algo parecido a nuestra capacidad de oler un aroma). Pero al poner los renacuajos en presencia de una especie exótica de depredador estos cambios no se produjeron. Parece por tanto muy lógico pensar que esas kairomonas de especies exóticas sean compuestos nuevos para las presas potenciales. Los renacuajos acortaron su longitud corporal en presencia de larvas autóctonas de libélulas, pero no en presencia del cangrejo rojo americano. Este cambio morfológico reduce la probabilidad de ser depredado por las larvas de libélula, y se ha comprobado que estos cambios inducidos por la libélulas también reducen la probabilidad de ser depredados por cangrejos, curioso ¿verdad? Parece que los efectos de las especies exóticas en las relaciones químicas que permiten las interacciones en los ecosistemas son altamente complejas y que este "mundo invisible" esconde muchas cosas por descubrir.

domingo, 20 de enero de 2019

Cuando un anfibio nativo puede ayudar en la lucha contra una especie invasora

Taricha torosa Trabuco Canyon.jpgRecientemente se ha publicado en la revista Hydrobiologia un interesante artículo. En él, los autores han evaluado el efecto de la neurotoxina producida por un anfibio nativo sobre una especie exótica invasora de caracol acuático. Se trata del anfibio Taricha torosa, un urodelo de la familia Salamandridae que es endémico de California. Este animal produce, en unas glándulas situadas en su piel, una neurotoxina (tetrodotoxina) implicada en su defensa frente a posibles depredadores. Pero este compuesto se libera al medio, modificando el comportamiento de otros animales que no son sus depredadores. Los autores analizan el efecto de la neurotoxina sobre el comportamiento de un caracol acuático invasor, Potamopyrgus antipodarum. El estudio se lleva a cabo tanto en laboratorio como en campo. En el laboratorio la toxina reduce la capacidad de movimiento del caracol, tal vez por efectos subletales en el animal. En el campo, los caracoles tienden a rehuir zonas ocupadas por T. torosa en comparación con otras zonas ocupadas por anfibios que no producen toxinas. La conservación de este urodelo, muy amenazada por especies exóticas como el cangrejo rojo o la rana toro, podría ser una buena defensa natural contra el avance de este caracol exótico, ya que en las zonas ocupadas de forma natural por el urodelo no aparece el caracol invasor. Este estudio nos da unos buenos indicios sobre la compleja relación entre las diferentes señales químicas y el comportamiento de los animales.