jueves, 9 de noviembre de 2017

Consecuencias ecológicas de la regulación de caudales

Estos días he terminado de releer un artículo publicado en el año 2002. Se trata de una revisión realizada por Stuart E Bunn y Angela H Arthington sobre el impacto ecológico de la regulación de caudales en la estructura y funcionamiento de los ecosistemas fluviales. Es un brillante trabajo, en el cual los autores revisan varios aspectos del funcionamiento de los ríos que se ven modificados de forma drástica por la construcción de embalses. Para ello analizan cuatro principios básicos modificados por los embalses. En primer lugar, los caudales en los ríos son fundamentales para determinar la estructura física del hábitat de las especies (esto es en qué lugares viven las especies acuáticas). Por ejemplo, los alevines de salmón pueden quedar atrapados en el substrato cuando se producen drásticas reducciones de caudal, lo que supone un grave daño a la población. Algunas especies de invertebrados se ven muy diezmadas aguas abajo de centrales hidroélectricas, ya que éstas presentan grandes oscilaciones diarias de caudal en función de las cambiantes demandas de electricidad. Un segundo principio consiste en que las especies han coevolucionado con regímenes naturales de caudales, lo cual supone que la modificación drástica y rápida de estos caudales hace que la mayoría de las especies no toleren estas nuevas condiciones ambientales. Esto es especialmente grave para algunos invertebrados cuyos desarrollos larvarios son de larga duración (como pueden ser algunos plecópteros), lo que hace que a lo largo de su ciclo de vida se puedan ver afectados con mayor probabilidad por estos cambios artificiales de caudal. Un tercer principio que sostienen estos autores es que el mantenimiento de la conectividad longitudinal y lateral del ecosistema fluvial aseguran la viabilidad de muchas especies fluviales y riparias. Por ejemplo, las grandes crecidas producen en condiciones naturales la formación de humedales en la llanura de inundación (conectividad lateral), asegurando un hábitat de cría para algunas especies de peces. La regulación de caudales y las defensas laterales o motas suelen terminar con esto. Algunas especies de peces como los barbos o los salmones requieren de un movimiento aguas arriba durante la época de freza, esto suele ser impedido o dificultado por los embalses (desconexión longitudinal).  Finalmente, los autores sostienen que el éxito de las especies exóticas se ve favorecido por la regulación de caudales. Por ejemplo, las plantas del género Typha spp. (espadañas) son exóticas en Australia, y en las últimas décadas han proliferado gracias a la reducción de caudales y al aumento de la estabilidad de los cursos fluviales por la regulación. Muy común es el caso de carpas y gambusias en nuestros ríos, a estas especies la regulación de caudales les favorece ya que la ausencia de grandes crecidas les permite medrar en estos ecosistemas.
En definitiva un artículo fundamental para entender el daño tan profundo y drástico que causan los embalses en los ecosistemas fluviales.

lunes, 24 de abril de 2017

Nuevas formas de contaminación: presencia de microplásticos en los ecosistemas acuáticos

Que los plásticos que utilizamos en el día a día generan problemas ambientales es una realidad conocida. Desde la liberación de compuestos potencialmente tóxicos, hasta la simple acumulación de los mismos por su dificultad para ser degradados por los seres vivos. Los microplásticos (fragmentos de plástico de menos de 5 mm de diámetro) has sido encontrados en multitud de ecosistemas acuáticos, especialmente en los océanos. Una fuente importante de los mismos son los efluentes de las plantas de tratamiento de aguas residuales, que a través de los ríos son transportados hasta lagos o mares. Estos nuevos sustratos (artificiales) son utilizados por los seres vivos, tal es el caso de las bacterias que los pueden colonizar. Un reciente estudio demuestra que las comunidades microbianas presentes en estos microplásticos son menos diversas que las presentes en la columna de agua o en el sustrato natural de ríos. El estudio muestra como en plásticos la presencia de bacterias patógenas es proporcionalmente mayor que en los sustratos naturales, y además hay una mayor presencia de bacterias capaces de degradar estos plásticos. De momento no esta muy claro las consecuencias en el funcionamiento de los ecosistemas fluviales de estos microplásticos, lo que si parece evidente es que la introducción de estos elementos en los sistemas naturales puede tener consecuencias graves para su funcionamiento (liberación de compuestos químicos potencialmente tóxicos, alteración de sustratos naturales, presencia de mayor cantidad de bacterias patógenas, ingesta por vertebrados, etc.). El artículo ha sido publicado en la revista Environmental Science and Technology.

lunes, 27 de febrero de 2017

Los contaminantes llegan a cualquier parte: bioacumulación de compuestos orgánicos en fondos hadales


Un reciente estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution (Jamieson et al. 2017) ha mostrado que los compuestos orgánicos persistentes (POPs de sus siglas en inglés) se pueden bioacumular en invertebrados que viven en los fondos hadales de los océanos (a más de 10000 metros de profundidad, el Everest mide unos 8800 metros). Estos compuestos se degradan muy lentamente y además son muy lipófilos, es decir tienden a acumularse en la materia orgánica y por tanto en los seres vivos. Los fondos marinos no dejan de ser enormes colectores donde poco a poco va sedimentando todo el material que llega a los mares, y por tanto el resultado es esperado, tal vez lo novedoso es que las concentraciones encontradas en los tejidos de anfípodos (pequeños crustáceos) de estas profundidades (Hirondellea dubia, H. gigas y Bathycallisoma schellenbergi) son comparables a zonas altamente contaminadas en zonas menos profundas, lo que da una idea del problema. Los POPs analizados son PCBs (Bifenilos policlorados) empleados como fluidos en conductores eléctricos, y los PBDEs (difenilos polibromados) empleados como retardantes de llama. Estos compuestos fueron ampliamente fabricados y liberados al medio desde los años 30 hasta los 70, con un total de 1.3 millones de toneladas producidas.
Alan J. Jamieson, Tamas Malkocs, Stuart B. Piertney, Toyonobu Fujii & Zulin Zhang (2017) Bioaccumulation of persistent organic pollutants in the deepest ocean fauna. Nature Ecology & Evolution 1, number 0051 

miércoles, 15 de febrero de 2017

Un caracol de Nueva Zelanda en Chile: primera cita de Potamopyrgus antipodarum en América del Sur

New Zealand mudsnailsPotamopyrgus antipodarum es una especie nativa de Nueva Zelanda pero que ya desde el siglo pasado se ha ido extendiendo por los diferentes continentes. Tras ser citado en numerosas localidades de los EE.UU recientemente se ha encontrado en varios puntos de Chile. Esto hace que la especie ya se encuentre en Australia, Asia, Europa, y América. De momento se ha encontrado en la zona central de Chile, pero será cuestión de tiempo que poco a poco se extienda por el continente. Sería conveniente intentar paliar en lo posible su expansión por parte de las autoridades, con el control del material de pesca, el movimiento de vehículos, etc. Esperemos que sea la primera y la última de las citas de la especie en esta zona del planeta.