jueves, 25 de enero de 2018

Aspectos positivos y negativos de los contaminantes y otras fuentes de estrés


Bulletin of Environmental Contamination and ToxicologyRecientemente la revista Bulletin of Environmental Contamination and Toxicology, una revista  decana en toxicología ambiental, ha celebrado la edición del volumen número 100, en el cual he tenido el placer de colaborar. Entre los interesantes trabajos del volumen, se encuentra una aportación de Peter M. Chapman, que por desgracia ha fallecido recientemente. En su artículo, este autor revisa una serie de ejemplos sobre las interacciones positivas y negativas de los contaminantes con otras fuentes de estrés ambiental, como puede ser el cambio climático o la eutrofización de las aguas. A priori, como es lógico pensar, todos los contaminantes producen efectos adversos en los ecosistemas. No obstante, la combinación de determinados contaminantes con otras fuentes de estrés pueden generar efectos no siempre negativos. Por ejemplo, el incremento de concentración de sales en los ecosistemas de agua dulce (por ejemplo por uso de sales en las carreteras para evitar el hielo) puede suponer una reducción de la biodisponibilidad de los metales pesados, reduciendo el riesgo tóxico para el ecosistema afectado. Por otro lado, un incremento de nutrientes en el medio acuático (eutrofización) puede suponer un incremento de carbón orgánico disuelto, lo que reduce la biodisponibilidad de algunos metales. Pero no hay que pensar que todo es positivo, el incremento de temperatura por el calentamiento global incrementa la toxicidad de los compuestos químicos, o el incremento de los niveles del mar puede inundar zonas con suelos contaminados, cuyos contaminantes muy probablemente pasarían al agua. En fin, nos enfrentamos a unos cambios muy rápidos y con consecuencias graves para nuestros ecosistemas, y por tanto para nuestro propio bienestar como especie.

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